domingo, 22 de julio de 2012

JAIME ESTÉVEZ LE PRESTÓ MIL MILLONES DE DÓLARES AL BANCO DE CHILE Y AHORA ES SU DIRECTOR


Por José G. Martínez Fernández.


Si aún hay quienes piensan que la Concertación fue una agrupación política decente que se fijen en este hecho. Jaime Estévez fue Ministro y presidente del Banco de Estado de Chile bajo la corruptela de esos gobiernos.

En el segundo cargo prestó MÁS DE MIL MILLONES DE DÓLARES AL BANCO DE CHILE. Sí. Lee bien. MÁS DE MIL MILLONES DE DÓLARES pertenecientes a todos los chilenos fueron a parar al Banco de los Lucsik.

Pero Jaime Estévez no estaba arando en el mar.

Ahora el susodicho concertacionista está como DIRECTOR del Bamco que favoreció.

¿No es esto extraño?

Claro que lo es.

Los Lucik le están devolviendo la mano a Estévez.

Y Jaime Estévez era de la Concertación y por la Concertación fue presidente del BancoEstado.

Ahora ha recibido su premio.

Esto comprueba, una vez más, que la Derecha y la Concertación es la misma mierda.

domingo, 8 de julio de 2012

CRÍMENES ESTATALES PARA ROBAR A LOS CHILENOS


Por José G. Martínez Fernández.











La siniestra dictadura chilena no sólo persiguió asesinar a opositores, sino que se apoderó de sus bienes. Hasta gente de pensamiento contraria a la Unidad Popular fue víctima. Hoy la Derecha y la Concertación unidas NADA HACEN en favor de esas víctimas.















Si la dictadura fllageló y mató no sólo lo hizo por perseguir el ideario y la lucha de muchas personas, sino que su fin era quitarles sus bienes. Por ello hay algunos liberales y otra gente contraria a la izquierda que también fueron aniquilados.















La miseria humana del tránsfuga Pinochet y sus piratas marcan el horror más grande de nuestra historia. Horror que se avaló a través de los inútiles tribunales de "justicia" y de los políticos de la Alianza y la Concertación, ya que en esto no hay distancia.















Es como el caso de la señora que el 11 de septiembre de 1973 puso en su departamento de Providencia la bandera chilena por la "liberación de Chile del comunismo". Cuando esa señora, simpatizante de Patria y Libertad, supo que su hijo, de izquierda, había sido fusilado en el norte, entró en un mundo que le mostró "la mentira de los propios". Viendo a Pablo Rodríguez le gritó -en la calle- ASESINO. Éste dio mil respuestas. Unos meses después llegó a casa de la señora un documento que permitía cobrar una pensión por la muerte de su hijo. Ella fue hasta Rodríguez y le tiró el papel en su rostro, reiterándole que eran unos asesinos y que la vida de su hijo no tenía precio. Esto lo relató en uno de sus libros la fallecida periodista Patricia Verdugo.















Menos conocido es el caso de un joven iquiqueño que también festejó la "liberación de Chile" ese 11 de septiembre y muchos días después, hasta que uno de los autores de ese 11 terminó bruscamente con su sueño de seguir siendo un joven como todos. Una noche en que el joven iba a exceso de velocidad en su auto chocó con otro vehículo similar que conducía en iguales condiciones. Bajándose ambos a increparse con rabia, el joven "ex-festejante" se encontró que el otro le enrostró su calidad de oficial de Ejército; siguiendo la discusión; el militar extrajo su revólver y baleó al joven. Éste quedó parapléjico.















Son sólo dos historias en que las víctimas habían tenido algo que ver con la "liberación de Chile de la rapiña comunista".















Hay muchas más de iguales y peores consecuencias.















En el espacio de las propiedades no sólo el Ministro Jaime Suárez -del gobierno de Allende- sufrió la perdida de su departamento, el que su hija vino a recuperar después de largos años de trámites.















Los crímenes cometidos por Pinochet no sólo persiguieron la brutal lógica de exterminar a los líderes y simpatizantes de la Unidad Popular, sino que mantenerlos ausentes, lejanos, para apoderarse de sus bienes.















No es raro, por ello, que su yerno -Julio Ponce Lerou- se hiciera por pocos millones de pesos de la Hacienda Rupanco de SETENTA MIL HÉCTAREAS, la que después vendió, "gracias a su ojo comercial", en casi cien veces su precio...Pero, allá en Rupanco, ¿por sobre cuántos cadáveres debió pasar la rapiña fascistoide para no encontrar oposición de los propietarios de porciones menores de tierras?















Jamás Bienes Nacionales, durante el régimen de Pinochet, hizo algo. Era obvio. El Ministro René Peri se comió las uñas para no afectar al yerno de su jefe; pero LO PEOR es que los cuatro Gobiernos, débiles, timoratos y cobardes de la Conceretación, tampoco hicieron







algo.















Peor: justificaron nuevos casos parecidos a éste favoreciéndones ellos mismos. Y Piñera y su Ministra Catalina Parot tampoco se pronuncian. Seguramente las águilas-cuervos de la Alianza han "marcado" propiedades que se pueden "sanear" y eso es más importante para ellos. Y el Congreso, ese circo aliancista-concertacionista, no cambia, no elimina la Ley Maldita de 1979... Intereses iguales los comprometen.















¿A nadie se le ha ocurrido irse a tomar el gran fundo -MÁS DE DOSCIENTAS MIL HÉCTAREAS- que Piñera tiene en la Isla Grande de Chiloé?















Ojalá ocurriera: ¡A ver qué haría el Gran Propietario de Chile!















Miles de propiedades fueron a parar a manos de delincuentes uniformados y civiles gracias a la "ausencia total" (muerte) y la "ausencia parcial" (exilio) de los perseguidos durante el régimen del criminal Pinochet.















Hoy sabemos de un caso impresionante. Impresionante por su brutalidad. Varias familias de Curacaví perdieron sus parcelas gracias al 11 de septiembre.















La familia Barrera Barrera es una de las más afectadas. Otro dañado es el abogado Carlos Gatica Illanes.















Un sujeto de apellido Chenevey se enteró -gracias a uniformados y "sapos" de la dictadura- que existían "tierras abandonadas y algunas sin inscripción". Para obtener la posición de hecho, compró derechos de una parcela y así, mediante la mágica acción de un Conservador de Bienes Raíces, transformó su posesión de menos de cien héctareas en un fundo de más de 2.500 héctareas. ¡GRAN OBRA DEL CONSERVADOR!















Y no hay que olvidar lo que señalamos en el caso Suárez y otros. No era necesario que las propiedaddes no estuviesen inscriptas para apoderarse de ellas. Estando inscriptas por sus verdaderos dueños, IGUAL LA INSCRIBÍAN A NOMBRE DE LOS USURPADORES. Gran trabajo de CONSERVADORES y NOTARIOS, serviles al dinero fácil y a los criminales fascitas.















Y don Augusto ni tonto ni perezozo concretó esto a través del famoso Decreto Ley número 2695 de 1979 que, aplicado por el Ministerio de Bienes Nacionales, siguió realizando el ROBO "LEGAL"...















Pero Pinochet hizo "tan bello" su Decreto que sus secuaces fueron imitados por los de los cuatro gobiernos concertacionistas y sigue vigente con Piñera.















Lo singular de este Decreto es que JAMÁS SE APLICA A GRANDES EMPRESARIOS y a ALTOS MILITANTES DE LA ALIANZA y LA CONCERTACIÓN...















Pero siendo propietarios menores o de gente SIN PODER sí se hace, sean de izquierda, sean de derecha.















De los hermanos Barrera uno de ellos era simpatizante del P.S. Fue torturado por Carabineros de Curacaví y luego asesinado. Con su muerte era más fácil aplicar el ROBO DE SUS TIERRAS y el de otras personas. Se llamaba José Guillermo Barrera.















Es decir los actuales dueños de las parcelas de Barrera debieran saber que están sembrando en la tierra que le costó la vida a uno de sus dueños y a otros hombres.















Ese caso se ha dado en muchas partes de Chile. Notarios, Conservadores, tribunales y los actores políticos antes señalados son responsables de la pérdida de bienes inmuebles y muertes de muchas personas.















Porque si estos no son robos y crímenes...¿qué son?















El abogado Carlos Gatica mantuvo una ardua lucha en defensa de sus parcelas y las de sus amigos: la familia Barrera Barrera y otras.















Si hubiese habido justicia...QUE SE PARTA EL CIELO, y si no es así sino digamos con Víctor Hugo que LOS MISERABLES siguen apoderándose de lo ajeno y asesinando o causando la muerte por angustia y por los problemas de salud que estos hechos causan a los afectados por la cáfila de inútiles que no legislan como corresponde y no echan una limpieza al Poder Judicial para exterminar a los rateros que allí pululan.















Los asesinos de Barrera y demás agricultores son el oficial de Ejército Carlos Figueroa Silva y el de Carabineros Gerardo Aravena Longa.







Ambos crinimales fueron condenados a la pena de 16 años de cárcel en 2007.















El hermano de José Barrera, Víctor, señaló a PUNTO FINAL lo siguiente: "Nuestras tierras fueron usurpadas y hasta ahora no las hemos recuperado a pesar que tenemos los títulos y registros"















Y el abogado Carlos Gatica Illanes dijo a la misma revista: "Interpusimos una demanda civil, actualmente en trámite, e impugnamos el hecho de que el juzgado le haya dado en forma exclusiva una herencia de forma fraudulenta, omitiendo la existencia de los verdaderos herederos".















¿Acaso hay justicia en Chile? ¡Qué vergüenza!















FUENTES:















1.- Revista PUNTO FINAL, Santiago de Chile, abril de 2005. Investigación de ARNALDO PÉREZ GUERRA.







2.- Algunos sitios en Internet.







NOTA: Este artículo fue publicada, hace ya un tiempo, en varios otros medios.

sábado, 19 de mayo de 2012

LOS BANDIDOS DEL MOP DE CHILE




por José G. Martínez Fernández.


                                                                                                      (Dedicado a Nancy Orozco)


Chile es una patraña. Un país subtropical.
Si se trata de mentir, se miente.
Si se trata de ocultar un robo, se oculta.

En esta feria circense, en esta cárcel abierta, hay payasos y ladrones.

Pero peores son los payasos del Estado.

Luego hacen fila todos.

Desde el Ministro de Obras Pública L. Golborne hasta el de Cultura Luciano Cruz-Coke.

El Ministerio de Obras Públicas (MOP), por ejemplo, es igual que una estrella de mar. Se autodivide para armar otras estrellas. No se crea eso sí que en el MOP hay estrellas. Ah...estrellas de mentirosos, mentirosas y ladrones si que hay.

Ellos se dividen en muchos departamentos: Vialidad, Concesiones Viales, etc...

Y cuando uno de ellos roba un pedazo de tierra -para ensanchar los caminos- le echa la culpa al otro y así, de vuelta en vuelta, tramitan a los usurpados...

La payasa envía donde el payaso y el ladrón...

Las Concesionarias en Chile dependen de capitales españoles, aquellos mismos que apoyaron a Lagos, para que fuera MAL Presidente de Chile...y, a cambio, le solicitaron la venta de muchas empresas chilenas a España.

Estamos otra vez colonizados.

Necesitamos un nuevo Libertador a la manera de O'Higgins.

domingo, 8 de abril de 2012

Tres décadas de Malvinas: Cuando la dictadura se suicidó

Por Raúl Isman.

Docente y escritor argentino.

Los aniversarios terminados en 0 o en 5 resultan más propicios para recordar- con tristeza o fastuosamente- los acontecimientos que dejaron una impronta significativa en la historia de los pueblos. Es el caso del que se recuerda hoy, trigésimo aniversario del desembarco argentino en el archipiélago de Las Malvinas, mentado Falkalnd por los británicos. En las siguientes líneas, escritas originalmente en el año 2001 y actualizadas cada tanto, dejaremos sentada nuestra opinión; a contrapelo de las muchas posiciones predominantes. Siempre es bueno recordar como el 2 de abril de 1982, los sufridos habitantes de nuestro país nos desayunamos con una noticia sorprendente: la dictadura militar más entreguista que conoció el país en toda su historia había recuperado las Islas Malvinas, territorio argentino usurpado por los ingleses desde 1833. La noticia- que provocó alegría en los ingenuos y desconfianza en los ciudadanos más críticos- soslayó y sirvió para silenciar muchas cuestiones decisivas: una de ellas fue la feroz represión descargada sobre la marcha que- contra la política económica neoliberal del gobierno procesista y sus secuelas terribles sobre el cuerpo social de la nación- la Confederación General del Trabajo (C.G.T) había realizado dos días antes. Otra, el deterioro de las condiciones de vida del pueblo, enorme por aquellos días. Por otra parte, a menudo ni siquiera se menciona que la “sorprendente” novedad había sido sugerida y anticipada de modo críptico por algunos diarios desde meses antes. Esta por escribirse una historia pormenorizada acerca de la influencia y el obrar de los medios en los tiempos previos, durante el conflicto (en descarada complicidad con los objetivos de los dictadores para ocultar la marcha de la guerra al pueblo) y en los acontecimientos posteriores.
Para poder comprender adecuadamente lo que ocurría en 1982, es necesario reflexionar sobre las causas de la aventura militar, aventura que costaría gran cantidad de vidas y el abandono de los militares del poder como respuesta necesaria a la derrota humillante frente a las tropas imperialistas, superiores en tecnologías de todo tipo, armamento y preparación para el combate. Esta reflexión resulta absolutamente necesaria dado que la debilidad y raquitismo que exhibió la democracia argentina durante parte de su trayectoria hunde sus raíces en los tiempos finales de la dictadura genocida y la mordedura del polvo por parte de los genocidas se halla más causada en la (auto)humillación que se confirieron, que en un proceso de lucha popular masiva que los arrojase fuera del poder político. .
En distintas circunstancias, como clases y conferencias, interpelados los auditorios con la pregunta de quien comprende mejor el fenómeno de la guerra, si un filósofo o un guerrero, las respuestas se dividen entre la primera o la segunda de las opciones. En realidad, la mayor claridad la aportó el alemán Carl von Clausewitz (1780-1831), quien fue al mismo tiempo militar y filósofo. En su célebre tratado De la guerra afirma que...
“La guerra no es otra cosa que una prolongación de la política”. Para decirlo con otras palabras, es la continuación de la política por otros medios. Por ello, comprender la guerra de las Malvinas implica necesariamente captar cuales fueron las direccionalidades políticas que se continuaron por medio de las armas, en la guerra iniciada en el Atlántico Sur.
La dictadura argentina había asumido el poder en 1976, favorecida por la situación de crisis absoluta que se vivía en el país. Esto le dio el consenso necesario para legitimarse. Nunca está de más sostener que ningún gobierno puede sustentarse sin contar con la aceptación- activa o pasiva- de una franja sustancial de la sociedad. Estos sectores- que prestaron su apoyo a los genocidas- no fueron toda la sociedad, ya que alcanzó con reprimir, silenciar y aterrorizar a los más férreamente opositores. Entre quienes alentaron el golpe se destacaban sus principales beneficiarios: los grandes empresarios, el poder económico. Pero también le prestaron aceptación pasiva sectores populares paralizados por la inflación imperante en la época, por la crisis política-institucional y por la violencia irracional de las organizaciones guerrilleras. El imperativo de orden que los militares encarnaban fue lo que les dio la legitimidad, a despecho que tal orden era conquistado por medio de terribles violaciones a los derechos humanos. Por otra parte, ni puede ni debe omitirse que semejantes tropelías no eran un secreto para nadie y que eran aceptadas (aún con poco oculto entusiasmo) por parte de franjas significativas de nuestra sociedad.
Debido a la continua aplicación de una política económica que empobrecía a gran parte del pueblo, desindustrializaba al país y desestructurada los mecanismos estatales para favorecer a los sectores más débiles, el primitivo apoyo con que contaban los militares se había desgastado a lo largo de los ya seis años transcurridos desde el veinticuatro de marzo de 1976. La deuda externa y la desindustrialización habían descapitalizado al país; el desempleo y la pobreza iban en constante aumento con sus inevitables secuelas de marginalidad y achicamiento del mercado interno, la especulación financiera (popularmente llamada la plata dulce) era una práctica constante que socavaba las reservas morales- además de las económicas- de la nación, por citar sólo algunas circunstancias que avalan lo que afirmamos. Por lo tanto, los militares- debilitados también ellos por las diversas crisis que desgarraban a la sociedad y por sus disensos internos- deseaban relegitimarse.
Para ello inventan la ridícula aventura de Malvinas, que comenzó con la acción de unos “operarios” en las vecinas Islas Orcadas. Entre los “trabajadores” (que fueron detenidos al poco tiempo por tropas británicas) se hallaba nada menos que un paradigma de la represión procesista el infame Capitán Alfredo Astiz. El conjunto de la logomaquía pergeñada por los cerebros dictatoriales constituía una extraña idea que parecía más adecuada para la imaginación afiebrada de algún novelista influenciado por el realismo fantástico o mágico que para. la frialdad que debe guiar el pensar de verdaderos estrategas. Es así que una exótica nación del fin del mundo, dirigida por un general borracho (ebrio le habló a una multitud en vísperas de la conflagración), el inefable Leopoldo F. Galtieri que había reemplazado a su colega Viola a fines de 1981, pretendía desafiar al complejo militar más sofisticado del orbe: la O.T.A.N., preparado a su vez para lidiar con la que entonces era la otra superpotencia, la Unión Soviética. La inevitable derrota significó el fin de la dictadura, en una escena que parece calcada de cuando un boxeador tonto se noquea a si mismo haciendo sombra en el gimnasio. Pero en esta derrota, originada en su propia estupidez e incapacidad y no en la movilización popular, se origina gran parte de la debilidad e inconsecuencia de la democracia argentina durante gran parte de sus casi tres décadas de existencia. Sintetizando, la política que lleva a la guerra de las Malvinas- desde el bando de los militares argentinos- consistía en la necesidad de relegitimar a un régimen criminal y saqueador desgastado por la continua aplicación de un modelo de características neoliberales que causaba pobreza y exclusión en lo político, lo económico y lo social. El objetivo de los genocidas era que la recuperación de un territorio nacional irredento hiciera olvidar a la sociedad las gruesas dificultades que atravesaba por culpa precisamente de las políticas aplicadas por la dictadura.
Por el lado británico, la situación no era muy distinta. Gobernaba desde 1979 la primer ministro conservadora Margaret Thatcher, la dama de hierro, quien no pasaba su mejor momento debido a la resistencia de los sindicatos de trabajadores contra su política económica neoliberal. En rigor, fue el primer gobierno en un país central que impuso su orientación nefasta para los sectores subalternos. Poco después la seguiría Ronald Reagan en E.E.U.U. y previamente la había precedido la infame dictadura de Pinochet en el sufrido Chile. No es muy frecuente que se resalte el hecho que la imposición del liberalismo económico en nuestra América tuviera por condición previa despotismos sangrientos. Mariano Grondona, crítico pertinaz contra el actual gobierno nacional supuestamente por su acendrado “autoritarismo”, se preguntaba frente a la debacle política del criminal Pinochet como poner a salvo su política económica. Es decir que el neoliberalismo es antitético con la democracia, como demuestra la situación contemporánea en la Unión Europea (ver por ejemplohttp://www.redaccionpopular.com/articulo/el-ocaso-de-la-democracia-europea). Para Thatcher, la ocasión de ”liberar” territorio “británico” caído en poder de la junta militar argentina- que ella a partir de la invasión pasó a denominar “fascista”- resultaba fundamental para fortalecer su cuestionada acción de gobierno, exaltando el sentimiento nacionalista de su pueblo, en gran parte nostálgico de la época de apogeo del imperio. En síntesis, se trataba de relegitimar también a un gobierno débil y desgastado en este caso por una oposición social muy activa, durante aquella época (fines de 1981 y principios de 1982).
Los observadores de ambos lados- a partir del desencadenamiento del conflicto- pudieron observar, curiosos, extrañas mutaciones. El gobierno militar argentino, en especial Galtieri- que hacia fines de 1981 había asumido con la explícita vocación de que la Argentina volviera al mundo occidental- debió arrojarse en brazos de una rara alianza con el movimiento de países del tercer mundo. En una recordada conferencia de países tercermundistas celebrada en La Habana, el ya fallecido canciller de dos dictaduras, Nicanor Costa Méndez, se abrazaba (por cierto, más que azorado) con el mismísimo Fidel Castro, en una extraña parábola de la alineación occidental. En Inglaterra, las cosas no eran muy distintas. Margaret Thatcher denunciaba a la “sangrienta dictadura” que ella misma había avalado poco antes.
Mientras tanto, la prensa lamebotas del proceso la presentaba como un enemigo de la nacionalidad; cuando en ocasión de su triunfo electoral, se había deslumbrado con “la simpatía y el coraje” de la “Dama de hierro”. Un año antes del conflicto, la televisión argentina- absolutamente controlada por el estado genocida- había transmitido (en vivo y en directo y con insoportable tono de boberías) el casamiento del príncipe Carlos y la fallecida princesa Lady Di. Como se ve- hoy como ayer- recopilar las groseras deformaciones, arbitrariedades y censuras de la prensa autodenominada independiente ameritan ya no un libro: si no una colección en varios tomos.
Pero no todo era cuestiones banales o vacías. En ocasión del conflicto se comenzaba a descubrir tardíamente las distintas manifestaciones de la cultura nacional, silenciadas hasta entonces por los medios y ámbitos dirigidos por la dictadura. Los medios de difusión- tanto la T.V. como la radio- redescubrían a artistas hasta entonces reducidos al silencio por la cruel y oprobiosa censura de los genocidas.
Relatar la derrota argentina es redundante, porqué no podía ser otro el resultado. El ejército argentino era una fuerza preparada para la represión interna y no para la guerra exterior. Además, los militares vieron uno a uno como fracasaban todos sus cálculos políticos. Es preciso recordar que La guerra no es otra cosa que una prolongación de la política. Haremos un somero listado de ellos:
1) No van a venir, les queda muy lejos afirmaba un ridículo comodoro de la fuerza aérea por televisión. El oficial de marras, Juan José Güiraldes, era descendiente del autor de una célebre novela gauchesca.. ¿habrá confundido la guerra inminente con una payada o con una trifulca de cuchilleros ebrios en una pulpería? Mientras tanto, el gobierno de Margaret Thatcher preparaba una impresionante flota.
2) La conducción militar pensaba que E.E.U.U. iba a ser neutral durante el conflicto, en reconocimiento del “trabajo sucio” realizado por comandos argentinos en Centro América y de otras tareas; como las que la dictadura realizó durante el golpe de estado dado en Bolivia, por el general García Meza en 1980. Entre los años 1977 y 1981 gobernó en Estados Unidos el presidente demócrata James Carter, quién afirmó una política de defensa de los derechos humanos que lo llevó a abandonar el apoyo previo de su país a las dictaduras sangrientas de centro y Sudamérica. En este contexto, los militares argentinos se postularon para reemplazar el histórico papel de supergendarme, que tradicionalmente había sido propio del “gran país del norte”. Desde 1981, los republicanos tornaron al gobierno y los militares argentinos esperaban recibir la gratitud por haber reemplazado a la “madre patria”. En cambio, el gobierno de Reagan privilegió la alianza estratégica con Gran Bretaña y no le concedió absolutamente nada a los militares, que ya resultaban a sus ojos un puñado de coloridos pero trágicos aventureros: una suerte de wagnerianos ridículos, desprovistos del hálito grandioso de las operas tan al gusto de Adolfo Hitler y más cercanos a personajes del sub-género bufo. Es que un imperio tiene intereses y se sirve de ssu lacayos sin molestarse en brindarles gratitud. La llegada de la flota británica- y la eficaz acción que desplegó, como el hundimiento del Crucero Belgrano- hubiera sido imposible e impensable sin el aporte de información satelital brindada por el coloso del norte.
3) Cuando ya estaba la flota en las cercanías de las islas, el gobierno argentino quiso negociar, pero se encontró con que la primer ministro británica torpedeó la posibilidad de evitar la guerra con el citado hundimiento del crucero General Belgrano.
La desigual batalla es por demás conocida. Poco pudieron hacer los esforzados conscriptos y algunos oficiales valientes y abnegados frente a un ejército profesional, altamente entrenado y equipado con la más moderna tecnología bélica. En realidad, además de las fuerzas británicas, los soldados argentinos debieron enfrentarse con el hambre, el frío y- por sobre todo- contra la brutalidad de gran parte de la oficialidad que se mostró cruel e insensible; convirtiéndose de hecho en enemigos desleales y permanentes. Es sabido que varios soldados fueron estaqueados por la noche, por protestar a causa de la deficiente alimentación. Algunos de los oficiales que realizaron estas deplorables tareas- nunca está demás recordarlo- se postularon o postulan para recibir el voto popular, como Aldo Rico y el ya occiso Mohamed Ali Seineldin. Mientras tanto, la población donaba dinero, joyas, vestidos y comida para las tropas. Varios de estos artículos fueron comercializados en distintos negocios de todo el país. La guerra no se pudo ganar, pero sirvió para que algunos oficiales lucraran con la solidaridad popular. También existió un Fondo Patriótico Malvinas, cuyo rendimiento nunca se realizó públicamente. La causa por este desfalco quedó perdida en algún rincón del kafkiano Palacio de Tribunales.
Finalizado el conflicto, el informe Rattenbach- una investigación jurídica realizada dentro de los propios sectores militares- dictaminó acerca de las gruesas fallas de conducción que pudieron observarse en las fuerzas armadas argentinas. El informe- publicado muy recientemente por decisión de Cristina Fernández- fue lapidario y recomendó severísimas penas que fueron dictadas por tribunales civiles, cuando ya en democracia, los culpables del desastre fueron juzgados. Posteriormente, el indulto dictado por Menem consagró – una vez más- la atávica impunidad que los ciudadanos amantes de la justicia pretenden superar en el país; para estos crímenes y para muchos otros. Impunidad o castigo para los crímenes es un nudo ético que divide algo más que aguas en nuestra sociedad.
La cuestión Malvinas hoy
y la política pasada y presente
Existen desvergonzados escribas al servicio de la reacción que no vacilan en vomitar sandeces de diversos pelajes, pero siempre las pilosidades asumen contornos simiescos de la variedad gorila. Así un periodista se permitió decir con impostura doctoral que no había diferencias entre Galtieri y la presidente Kristina Fernández. Un análisis medianamente racional muestra lo absurdo de ciertas asimilaciones muy claramente contra natura. Galtieri y sus cofrades en la hermandad genocida utilizaron una justa causa nacional para ocultar y embellecer su proyecto de saqueo, represión sanguinaria y postración de la patria. La primer mandataria actual encabeza una coalición que le ha devuelto a la Argentina la condición de nación, la ha reinsertado con un rol muy definido en el contexto latinoamericano y mundial y preside un ciclo de mejoría popular, casi sin precedentes en la historia. Por otra parte, en Galtieri, la guerra fue la prolongación de sus maniobras y tramoyas por otros (aventureros) medios. Por el contrario, en Kristina, la guerra de las Malvinas sólo puede concluir con el triunfo de nuestro pueblo si sabemos desplegar por medios pacíficos el conjunto de medidas políticas y acciones diplomáticas que aislaren a los imperialistas y fortalezcan las posiciones nacionales. El modo en que nuestra causa fue tomada por el Mercosur, la Unasur, la Celac y provocó una modesta grieta en el bloque imperialista (E.E.U.U. instó a Gran Bretaña a negociar) demuestra que el gobierno nacional marcha por el buen camino en esta, sin dudas, muy larga conflagración por la recuperación de un territorio nacional amputado por la agresión colonialista.
La guerra sirvió también para mensurar la miseria ética e intelectual de gran parte de la dirigencia política argentina. La inmensa mayoría de los políticos se alineó en la aventura militar, concurriendo a izar banderas junto al ejército y avalando prácticamente todo lo actuado por la Junta Militar con relación al conflicto. También los partidos de izquierda quedaron pegados en la “defensa de la patria”, equívoco nombre que recibía la defensa objetiva de la dictadura, independientemente de la voluntad de quienes adherían a estos discursos. Ni siquiera en la inminencia de la trágica carnicería que sufrirían los conscriptos pudieron despojarse del tono festivo e irresponsable característico de su accionar. Así, un volante del M.A.S. advertía “que los militares no pretendan apropiarse del justo sentimiento popular por las Malvinas”. Sólo hay que cerrar los ojos e imaginar a Galtieri o alimañas semejantes diciendo “nosotros lo íbamos a utilizar, pero ahora que el M.A.S. no está de acuerdo desistimos”. Si algún ingenuo cree que han cambiado debería verlos en la actualidad con su célebre consigna “que la crisis la paguen los capitalistas” para ver que la formulación de enunciados grandilocuentes jamás va acompañada por la construcción de la fuerza social y política que eventualmente garantizare la realización de tan loables propósitos.
Estos partidos no habían digerido adecuadamente una afirmación que antes del conflicto ellos mismos realizaban: “Un territorio no vale más que la vida de las personas que lo habitan”. El colmo del ridículo lo protagonizó nada extrañamente el Partido Obrero, que desde su periódico llamaba a los trabajadores a dirigirse a los cuarteles y pedirles armas a las fuerzas armadas para enfrentar a los ingleses. Afortunadamente, los obreros ni leían estas imbecilidades, y si las leían, les hacían caso omiso. De haber puesto en prácticas estas sugerencias, hubieran comprobado hacia que lado apuntaban los fusiles del ejército. Ni el décimo aniversario, ni el vigésimo, ni ninguno sirvieron para que intentasen alguna vez algo parecido a una autocrítica: Su máximo dirigente Jorge Altamira: declaró “Rechazamos la unidad nacional sobre Malvinas”. Si no es galvanizando la unidad de la nación ¿Cómo pueden recuperarse Las Malvinas? ¿Con soviets se obreros, soldados y campesinos? Y remata: “El planteo de 'negociemos' es simplemente entreguista”. Si el deseo de Altamira y sus seguidores excluye la negociación sería muy loable que se inscriban en primera línea del fuego.
Las posiciones pacifistas sólo fueron defendidas por un puñado de integrantes de diversos organismos defensores de los derechos humanos y por individualidades que poco eco lograban, en el marco de la férrea censura impuesta por la dictadura, contrastada con el ruidoso coro de defensores de la absurda aventura.
Párrafo aparte merece el tratamiento recibido por los combatientes luego de la guerra. Los soldados fueron despedidos hacia las batallas en medio de una sonora parafernalia triunfalista. Producida la derrota, fueron recibidos en silencio, casi con vergüenza. Desde entonces, la sociedad y los sucesivos gobiernos se hacen los tontos frente al problema del reconocimiento y la reinserción de los soldados ex-combatientes en Malvinas. Sólo los gobiernos presididos por Néstor Carlos Kircher y su sucesora asumieron el compromiso de dotar a los veteranos con las merecidas pensiones y otros beneficios; que no dejan de ser tímidas medidas paliativas. Por cierto también hubo planes de reinserción laboral, acceso preferencial a prestaciones de salud, por citar algunos aspectos necesarios y urgentes; que siempre resultarán escasos frente al daño sufrido por los combatientes, víctimas dilectas de la dictadura genocida, de sus ejecutores uniformados y de los empresarios con sus capitales tintos de sangre.
Pero aún así estaban en mejor situación que quienes quedaron en las islas a los que nadie podía devolverle la vida. Estos conscriptos, los que fallecieron y los que sobrevivieron, en su mayoría eran provenientes de las franjas más bajas de la población y merecen el reconocimiento de toda la sociedad. Como en E.E.U.U., durante la guerra de Vietnam, sólo los pobres dieron sus hijos al ejército. Los sectores acomodados pagaban para que sus vástagos zafasen de la peligrosa milicia.
Lo único positivo que arrojó el conflicto es que la dictadura criminal debió irse, abriendo paso a la democracia- independientemente de la valoración que hagamos de ella- que hoy goza el pueblo argentino. Pero en la medida que los genocidas debieron irse en estas condiciones, sin sufrir una derrota contundente por parte del pueblo; se gestaron las condiciones de una democracia débil, superficial y procedimental. El poder económico- verdadero causante y beneficiario del criminal plan de gobierno implementado desde 1976- observaba todo el proceso desde bambalinas y sacó las conclusiones del caso: los militares dejaban de ser confiables, era necesario pasar a otra etapa: las democracias restringidas y condicionadas que vivimos en las dos primeras décadas de la restauración institucional. Recién se rompió con los severos límites descriptos gracias al proceso comenzado en el 2003.
La guerra de Malvinas fue una radiografía de la sociedad argentina, de sus miedos, sus inconsecuencias, sus límites, sus terrores y de las dificultades- muchas de las cuales aún hoy siguen vigentes- para que el pueblo argentino decida su destino y pueda gozar de la paz, el bienestar y la prosperidad que desea. Un gobierno que alentó la disolución nacional y el empobrecimiento popular- como fue la gavilla de criminales que presidió el país entre 1976 y 1983- no puede ser portaestandarte de ninguna causa justa.
En nuestra impresión, las tareas centrales que tenemos como sociedad son recrear la ciudadanía social para el pueblo y la máxima autonomía para el estado nacional. En este marco, el pueblo argentino debatirá el mejor modo de que las Falkalnd pasen a llamarse Malvinas. La vía diplomática encarada por el gobierno nacional le ha deparado algunos éxitos, como la declaración de apoyo por parte de todos los países de nuestra América, incluyendo los anglo-parlantes. Lógicamente no están los E.E.U.U. y, como no podía ser de otra manera, los grandes medios de comunicación han silenciado el logro de la diplomacia cristinista, prolongando la censura dictatorial; pero por otros medios.
Tales nos parecen las conclusiones más significativas hacia las tres décadas del desembarco.

martes, 3 de abril de 2012

IRMA CUBILLOS, JORGE LESSER GARCÍA, ALCIA, LOS MANTENEDORES DE LOS COBROS MAFIOSOS DE ESSBIO

Por José G. Martínez Fernández.

El 7 de marzo presenté reclamo contra ESBBIO Rancagua en su oficina de GAMERO. El mismo se basaba en un cobro abusivo de agua.
Había una filtración provocada por la rotura de cañería subterránea, que la empresa ALCIA atribuye a la Municipalidad de Rancagua, provocada durante la pavimentación que da a los medidores de agua: otros lo atribuyen a que la misma empresa ALCIA , al colocar el medidor del departamento 203, situado a unos quince centímetros del mío, provocaron rotura de la cañería mía, debido a los movimientos de tierra realizados para la instalación del medidor del departamento señalado.
Sea como sea allá está "la madre del cordero".
El mismo día 7 me llamó la Sra. Irma Cubillos acusando el golpe de la crónica que escribí para varios medios digitales y señalarme que al día siguiente irían a ver el problema.
Cumplieron. Apareció un gran grupo de trabajadores de ALCIA para ver el asunto. Abrieron el suelo y vieron cómo corría el agua. Había una cañería cortada. Repararon.
Culparon a la Municipalidad del problema, hecho que provendría de la reparación del pavimento.
Y que le pasarían la boleta a la Muni por el arreglo.
Respecto a la pérdida de agua, a su cobro, doña Irma me señaló que se eliminaría esa cuenta, asunto que tratarían con ESBIO...al mismo tiempo debía rebajarse todo el consumo posterior, porque era agua perdida debido a la rotura ajena a mí.
La primera cuenta era de más de DOCE MIL PESOS, por NINGÚN CONSUMO...por agua perdida debido a la rotura de la cañería...Supuse que la cuenta posterior, la que llegó hoy día, vendría con un consumo inferior al departamento de mi vecino, departamento 301, debido a que los días sumados de consumo por mí eran menos que el de él...Él, al igual que yo, vive solo. Su consumo fue de más de TRES MIL PESOS y mi boleta viene con un cobro de MÁS DE VEINTE MIL PESOS...
Es decir la empresa ALCIA y la Sra. Cubillos y su jefe no hicieron nada ante ESSBIO para arreglar el asunto.
A ESSBIO le interesa sólo ROBAR y lo hacen con gusto.
Ahora la víctima he sido yo, mañana puede ser usted.
Por eso hoy mismo recurrí a la SUPERINTENDENCIA DE SERVICIOS SANITARIOS de Rancagua.
También haré llegar esta denuncia al presidente de ESSBIO, JORGE LESSER GARCÍA y otros directivos de la empresa.
Todo ello al mismo tiempo que este artículo se publica en más de diez medios digitales y esta denuncia llega, por ello, a miles de lectores.
Irma Cubillos no es confiable. NO CUMPLIÓ.
ALCIA no es confiable. NO CUMPLIÓ.
JORGE LESSER GARCÍA tiene que pronunciarse ante el robo de que estoy siendo objeto.
ESSBIO tiene que analizar este caso como lo hará el organismo contralor.
Yo seguiré denunciando este delito cuántas veces sea.
Si hay MAFIA en ESBIO, si la mafia está en ALCIA...
Nadie de ellos me ha llamado después para una solución o ver cómo evolucionaba mi caso.
Son como la COSA NOSTRA. Confabulados.
¿Cuál es EL PADRINO?
Los gastos en movilización, llamadas telefónicas y otros gastos destinado a solucionar este asunto, lo que aún no ocurre, ya han superado los DIEZ MIL PESOS.
Aparte de robarme, a través de cobros indebidos, ESSBIO, debo agregar ese gasto.

jueves, 8 de marzo de 2012

IRMA CUBILLOS: ¡RESPONDA USTED POR SU NEGLIGENCIA!

Hace ya 16 días que vengo reclamando por un problema de cobro injusto. Injusto porque se basa en una fuga de agua, la que parte hace más de un mes, pero que fue constatada por mí hace 16 días, ya que yo no me encontraba en mi departamento. Después de ese reclamo, vía fono, nada se hizo. Sólo una boleta con un cobro de $ 12.800, siendo que al estar desocupado el departamento el cobro base era menos de $ 600.
La raíz del problema doña IRMA CUBILLOS, lo supe hoy por una persona de ESSBIO que fue a ver porque se mueve la aguja de mi medidor sin hacer consumo, es porque USTED mandó a instalar un medidor para el departamento 203, medidor que está al lado del mío. Pues bien, días después empezóa a fluir agua desde el suelo cercano a mi medidor. Sólo me enteré de eso, al verlo.
Allí hice mi primer reclamo. Le reitero: hace 16 días.
Durante un año, desde marzo del año pasado, hasta ahora, el departamento sin ocupantes, pagaba el mínimo, menos de $ 600 mensuales.
Revise la historia del consumo y verá lo cierto que es ello.
El agua que fluye desde el espacio de mi medidor surge después que USTED MANDÓ A INSTALAR EL MEDIDOR para el departamento 203.
USTED tranquilamente hizo su tarea SIN PREOCUPARSE QUE QUIEN INSTALÓ ESE MEDIDOR lo dejara en buen estado y no pasar a dañar el mío que está a diez centímetros de él.
USTED ES RESPONSABLE DEL ALTO COBRO QUE SUFRÍ y de todos los gastos de locomoción ($ 2.000 hoy y otros miles por llamadas y otros, además del tiempo perdido) para venir a ESSBIO de Gamero para que me solucionen el problema...el que persiste.
ES ESTO UNA VERGÜENZA.
Yo no sé si don JORGE LESSER GARCÍA, Presidente de Essbio, sabe esto...pero de ser necesario le escribiré denunciando su negligencia. O le escribiré a algunos de los directores de ESSBIO. Y les enviaré las notas que aparaezcan en diferentes medios.
Es increíble que ESSBIO, empresa de capitales canadienses, no haga un análisis del perfil responsable de su personal.
YO NO PARARÉ EN ESTAS DENUNCIAS. No pararé doña IRMA CUBILLOS.
Seguiré denunciando este hecho hasta cuando no se me repare todo el daño causado por su irresponsabilidad IRMA CUBILLOS.

José G. Martínez Fernández.
Cronista en más de diez diarios digitales y blogs.

Avda. El Sol 1258, Depto. 303.
RANCAGUA.

sábado, 17 de diciembre de 2011

JAIME MILLÁN STUVEN Y CLAUDIO VILLANUEVA URIBE: LOS CORRUPTOS DE LA SEREMÍA BIENES NACIONALES DE PUERTO MONTT

En el artículo anterior publicado en nuestro Blog BIENES NACIONALES MAFIOSO y varios más, denunciamos el descubrimiento –luego de un catastro realizado por el MINISTERIO DE BIENES NACIONALES- de actos corruptos realizados por funcionarios y ex funcionarios del mismo organismo fiscal.

TENGO EL ORGULLO DE HABER SIDO YO QUIEN HAYA ESTREMECIDO A DICHO MINISTERIO A TRAVÉS DE LAS CONSTANTES DENUNCIAS EJECUTADAS POR DIARIOS DIGITALES, CANAL 13 Y MIS BLOGS, LUEGO QUE LAS HICIERA LLEGAR A DICHO MINISTERIO Y EL MISMO SE ENTERARA POR SÍ MISMO.

Tengo la alegría de haber conseguido que, AL FIN, se haya partido por “limpiar” las oficinas de tal Ministerio y de sus Seremías.

Fue así como se detectaron irregularidades en que se encontraron que 759 INMUEBLES DEL ESTADO, sólo en la Región Metropolitana, no pagaban arriendos y dividendos, lo que significó que dicho aparato gubernamental pidiera la renuncia de algunos funcionarios del citado Ministerio involucrados en dichos casos.

Pero obvio era que no sólo en la Región Metropolitana se produjera ello, sino que también en diversas regiones de Chile, sumando los inmuebles ocupados sin pago alguno una cantidad mayor a los 1.500.

Ello llevó al Ministerio a presentar esos antecedentes al Consejo de Defensa del Estado (CDE) el miércoles 7 de diciembre reciente.

Aún hay que investigar mucho más para aclarar todos los delitos cometidos por funcionarios y ex funcionarios del MINISTERIO DE BIENES NACIONALES.

Los funcionarios corruptos que serán despedidos serán más y ellos, junto a los que ya lo fueron, deben ser enjuiciados no sólo civilmente, sino que penalmente y castigados como se debe: es decir DEBEN IR A LA CÁRCEL.

En el mismo artículo señalé que yo mismo quise ser sobornado por funcionarios de la Seremía de Puerto Montt. Eso ocurrió a fines de octubre de 2007 en la oficina del abogado de dicho órgano, Jaime Millán Stuven, quien me dijo que lo hacía en nombre del entonces Seremi Claudio Villanueva Uribe y de Neftalí Carabantes, Subsecretario del Ministerio.

Todo ello para que no continuara el escándalo que produje al denunciar el “saneamiento” (robo) de dos de mis propiedades en los medios señalados.

Lo que me dijo Millán era que yo no fuera a demandarlos como me lo propuso la abogada Pamela Callejas de la Comisión Defensora Ciudadana, órgano del mismo gobierno que designó a todos los funcionarios antes señalados.

Esa carta de la Comisión Defensora Ciudadana fue publicada en éste y otros Blogs.

Millán me señaló que podíamos llegar a un acuerdo y que de ello había conversado con el Seremi Claudio Villanueva Uribe y el Subsecretario Carabantes y que en relación al problema que me causaron (“saneamiento” para ellos; robo, para todos) se me podía entregar una propiedad en Puerto Montt o algún lugar de la Región de los Lagos, que equivalieran al valor que yo había pagado por ambas casas y los gastos causados; que la Seremía podía realizar dicho acto. Es decir: Una especie de permuta.

No acepté…porque era un acto inmoral y –vía tribunales- quise aclarar tan extraño “saneamiento”…

Hoy existe demanda contra el CDE por el robo de mis dos casas en Llanquihue y allí el mismo CDE se ha enterado de nuestra denuncia, de los papeles firmados por Villanueva y Carabantes ordenando el “saneamiento”, de las cartas de Callejas y de la ex Ministra Schmidt señalando el camino que debía seguir (acción legal para recuperar mis bienes); de las escrituras con las propiedades a mi nombre y otros documentos adosados a la demanda.

Si Millán me señaló que Claudio Villanueva Uribe y Neftalí Carabantes estaban dispuestos a entregarme una propiedad fiscal para evitarse un juicio significa que esos señores han de haber cometido otros ilícitos similares o parecidos.

Yo le pido a la actual Ministra del ramo –Sra. CATALINA PAROT- que pida a la justicia investigar a los nombrados: Millán, Villanueva, Carabantes e incluso a la ex Ministra Romy Schmidt.

ESTOY DISPUESTO A CONCURRIR A TRIBUNALES PARA DAR CUENTA DEL INTENTO DE SOBORNO QUE VIVÍ Y ENFRENTARME CARA A CARA A JAIME MILLÁN STUVEN.